SALUTACIÓN DEL VINO NUEVO DE 2013  

Salutador: Pablo Quesada

Cofrade Metabisulfito

 

Buenas tardes, Sr. Comendador, Sres. Cofrades, amigas y amigos:

Bienvenidos y gracias por vuestra asistencia a este acto de Saludo al Vino Nuevo y que este año, por mandato, me ha tocado a mí. Y digo por mandato porque realmente fue una orden que me dio Miguel Sánchez (cofrade Fonil) que me dijo:“…. el año que viene la haces tu....” y no me dio opción a decir nada, ni sí ni no. Pero viniendo de Miguel, no puedo nada más que estarle eternamente agradecido pues ha sido la persona que me ha enseñado a amar al vino, porque él realmente ama el vino. Pues yo lo único que sabía hacer era bebérmelo y tal como diría mi amigo Paco Criado (cofrade Trujal): “Confieso que he bebido”. Aunque claro que, esto dicho así tan frío y si además estuviéramos sentados en circulo parecería una sesión de la asociación de alcohólicos anónimos y aquí somos todos bien conocidos.

Cuando te plantean que tienes que dar una charla, lo primero que se te viene a la cabeza es la pregunta: ¿y ahora de que hablo yo?, pero aquí por suerte la cosa está bastante definida pues hay que “Saludar al vino nuevo” y al menos el titulo estaba claro, con lo cual me dije: “... tengo casi un año de alivio sin comerme mucho el tarro”. Pero los meses pasan, cada vez más de prisa y cuando echas cuentas estamos en diciembre y dices: “....joder (perdón) si solo tengo el titulo y porque no lo he tenido que pensar”.

Bueno, hecho este pequeño preámbulo me gustaría enfocar este acto de Saludo al Vino Nuevo desde mi doble personalidad: una como Pablo Quesada y otra desde el punto de vista de mi alias en esta Ilustre Cofradía, que es Metabisulfito. Nombre que debo a la magnifica imaginación de mi amigo José Mª Luque (cofrade Canoa), que me lo puso por mi relación con la química y, aunque un poco trabalenguas, estoy encantado con él.

A partir de este momento os pido perdón porque os voy a ignorar y me voy a centrar en dirigir mis pensamientos hacia esta criatura que empieza a ver la luz e inicia su andadura por este mundo dirigido por los humanos, por lo cual, como dirían los antiguos, “no le arriendo las ganancias”. Pero como ya está aquí no le vamos a poner mal cuerpo y vamos a intentar que su estancia entre nosotros sea lo más agradable posible y para eso vamos a proclamar sus virtudes para subirle la autoestima y así evitamos que tenga que acudir al psicólogo el lunes.

En esto de hablar con el vino creo que no soy nada original, pues antes que yo lo han usado otros cofrades y supongo que más gente, así que estamos más de uno “tocado del ala”.

Como Pablo Quesada te diré:

Hola “Jovencito”:

Y admíteme que me dirija a ti de esta forma tan cordial, pero es que realmente soy casi como un padre para ti, y además aún no tienes nombre, aunque como es lógico, hay que llamarte de alguna forma y en eso aún no nos hemos puesto de acuerdo así que te encontrarás con nombres distintos, pero que todos están relacionados con tu incipiente aparición y te llamaran: “Vino Nuevo”, “Vino Fresco”, “Vino del Año”, “Vino de Tinaja”.....¡¡Mira acabas de aparecer y ya estás creando polémica.!!

Te habrás fijado que he dicho aparecer y no he dicho nacer porque realmente no has nacido o no has nacido tal como lo entendemos los humanos y tampoco es el momento de explicártelo y que seas capaz de entenderlo, porque si te digo que un hombre y una mujer tienen una relación sexual y a los nueve meses nace una criatura, me dirás que:”... a ver como se come eso”.

Pues no pienses que lo tuyo es más creíble, porque cogemos la uva, la machacamos, viene un bichito se come el azúcar suelta anhídrido carbónico y apareces tu.

Parece magia ¿verdad?. Pues no, es simplemente química, pero no te asustes  que eso no es malo, porque en este planeta que vamos a compartir, todo es química, así que vete acostumbrando.

Y te digo esto, que te vayas acostumbrando, porque seguirás siendo química y desencadenando química toda tu vida, pues como cualquiera de nosotros, te vas a oxidar (bueno nosotros los humanos  somos más finos y a nuestra oxidación le llamamos respirar) y como consecuencia irán cambiando  tus características organolépticas (sabor, color, olor...), pero no te preocupes que si eso lo controlamos, será beneficioso para ti y para nosotros.

Porque los humanos somos manipuladores y lo intentamos controlar todo y por supuesto siempre en nuestro beneficio, aunque en este caso coincidan los intereses.

Claro que a ti nadie te ha preguntado qué te parece, pero en ese tema no vamos a entrar pues eres muy joven y todavía no tienes derecho a voto.

Lo que sí te quiero adelantar es lo que te va a ocurrir para que te vayas preparando, pues del lugar de reposo donde has estado hasta ahora, la Tinaja, tienes que salir y para ello, lo más probable que te ocurra, es que te metan en una botella (solo es un medio de transporte, no te preocupes que no te quedarás en ella), te llevaran a unos lugares llamados bares, tabernas, restaurantes, hoteles..., te sacarán de la botella y te pondrán en un vehículo más pequeño (se llama catavinos) y a partir de este momento será tu presentación en sociedad (nuestra sociedad como es lógico). Ahora es cuando tienes que sacar todos tus atributos de color, olor, sabor incluso de tacto o elegancia para saber caer en el catavinos. Entonces empezarás a escuchar todo tipo de juicios sobre ti, unos positivos en los que ensalzaran tus virtudes y otros desgraciadamente negativos en los que te pondrán como un guiñapo, pues somos así y nos gusta opinar de todo y lo peor que la mayoría de las veces tú no tienes la culpa si no que somos nosotros al manipularte los que te hacemos que gustes o no a los distintos paladares.

Me gustaría contarte cómo ha sido mi relación con todos tus antepasados, aunque si te soy sincero, todavía no tengo muy claro cómo se produjo nuestro primer encuentro, pues  no se si fue por apetencia o por economía, aunque me inclino por lo de la economía, porque yo tendría 16 o 17 años, o sea estaba tieso como la mojama y si a esta circunstancia le añadimos que una copa costaba una peseta y si además le añadimos que el vino que se vendía en mi pueblo era de una bodega de Doña Mencía (que no quiero decir su nombre para no herir sensibilidades), y digámoslo de una forma respetuosa, no tenía las virtudes muy exacerbadas, llego a la conclusión que efectivamente mi primer encuentro con tus antepasados fue económico.

Luego mis padres me mandaron a Granada para que me formara académicamente y allí tengo que decirte que tuve unos encontronazos muy fuertes con algunos de tus parientes, los de la familia de los “vinos costa” y los “vinos pálidos” en una especie de reñideros que se llamaban las Bodegas Muñoz o las Natalio e incluso las Bodegas Castañeda, donde yo acudía para completar mi formación académica, y que hoy visto desde la lejanía y con algo más de formación enológica, tengo que decirte que no eran muy virtuosos, con lo que me afirmo en mi hipótesis de que me aficioné a la compañía de tus parientes por motivos económicos.

Aunque esto no siempre fue así pues llegó el momento en que me encontré con tus antepasados más virtuosos y entonces descubrí que había algo más, que no era una mera relación económica, si no que había autentica atracción e incluso en algunas ocasiones me atrevo a decir que había abstracción.

Y así de esta guisa conocí a Ana María, de los Víbora, los de Lucena, que dicho sea de paso tuvo unos años gloriosos, aunque no supo mantenerse en el candelero y lógicamente desapareció de los reñideros de moda.

En la zona del Campo del Príncipe, que en aquella época estaba muy de moda, me encontraba en algunas ocasiones, las menos y coincidiendo con los primeros días del mes y con la bonanza económica, con tu Tio Pepe, el de Jerez, y con el Quinta, pero estos, tengo que decirte que tenían mala conversación y acababa, siempre que me juntaba con ellos, con dolor de cabeza.

En las ferias de mi pueblo, pues no te lo he dicho, soy de Cañete de las altas y esbeltas Torres, aunque me siento muy muy montillano.

Pues como te estaba diciendo, en las ferias de mi pueblo, en la caseta municipal, me encontraba todos los años con Pompeyo, el de los Cobos, que tenía y todavía tiene una conversación muy agradable y con muy buenas maneras.

Todavía en Granada, pues mi formación fue muy extensa y estuve allí algunos años, conocí al Capataz Billanueva, al que le dicen el CB, de los de Alvear, que dicho sea de paso se conserva bastante bien y aún sigue por los bares de moda.

Y mira por donde, una vez acabada mi formación académica, el destino quiso que acabara con mis huesos en esta tu tierra donde pude llegar a conocer a todos tus antepasados y parientes y donde he llegado a conocerte algo mejor, e incluso estos últimos años te he visto nacer y he ayudado a mi amigo Miguel Sánchez (cofrade Fonil), en el parto, por lo que le estoy muy agradecido pues ha sido una experiencia fantástica ya que me ha ayudado a ampliar mi poquilla formación enológica.

Sin haberlo pretendido te he contado mi “curriculum vinae”.

Que ¿qué es eso?. Pues es la exposición de mis conocimientos vitivinícolas o simplemente es la relación a lo largo de mi vida con tu familia, que por cierto ha sido y espero que siga siendo muy gratificante y a ver si estos de la Cofradía se les ablanda el corazón y me ascienden de Cencerrón.

A ellos me dirijo y tengo que decir en mi descargo que no he sido de bebidas espirituosas, aunque algunos encontronazos he tenido con ellas y siempre salí malparado con lo que decidí que no eran de fiar.

Ahora me gustaría hablarte desde mi otro yo, desde mi alias en esta ilustre Cofradía, o sea como Metabisulfito.

Te diré que mi nombre completo es “Metabisulfito potásico” o “Pirosulfito de potasio” o en los ambientes europeos me llaman el “E 224”, parece que sea un espía al estilo del “superagente 86” o “el agente 007”. Estos de Europa son así, pues dicen que con esta nomenclatura se unifican criterios y nombres.

Pero mi nombre más glamuroso y rimbombante es: “Sal dipotásica del ácido pirosulfuroso”, ¿que te parece? ¿como se te ha quedado el cuerpo? ¿bien?, pues sabes una cosa que a pesar de tanto nombre, todo el mundo me conoce como “Sulfito” y la verdad es que a mí no me disgusta pues queda como más recortadito y menos trabalenguas y sin llegar a la chufla de que me digan “ Sulfi” u otros diminutivos a los que el personal es muy aficionado.

Una vez hechas las presentaciones, te puedo decir que mi afición favorita es cargarme a las bacterias, vamos lo que comúnmente se llama “desinfección” o sea se, que soy desinfectante, pero también soy antioxidante y conservante.

¡¡Puf!! vaya palabra esta de “conservante”. Ésta cuando la oyen los humanos, se les ponen los pelos como escarpias y no se por qué, pues gracias a nosotros se mantienen los alimentos y se hacen más duraderos y se pueden guardar sin que pierdan sus propiedades o pueden ganar potenciando sus características organolépticas.

Los humanos creen que todos los que tenemos los nombres estos de espías, somos malos, pero nada más lejos de la realidad, pues lo único que hacemos es facilitarles la vida.

Y si no, qué hubiese sido de la humanidad si no existiera mi colega el “Cloruro sódico”, vamos la “Sal común”, pues  que no existiría el jamón o la mojama o el bacalao o la cecina......o tantos alimentos que se conservan en sal. Y qué decirte de la “Sacarosa o azúcar común”, pues que no existirían las mermeladas, ni las compotas ni los dulces en general.

Pero sin embargo estos parientes míos tienen mejor prensa y los humanos no se asustan tanto con ellos, aunque son más dañinos que cualquiera de nosotros, pues la sal les pone lo que ellos llaman la Tensión arterial por las nubes y el azúcar les crea una enfermedad a la que le llaman Diabetes, pero nada, ellos tan contentos.

Bueno que se me va la olla y yo lo que quería decirte es que a partir de ahora voy a vivir pegado a ti, que voy a ser tu sombra, que vamos a ser como Romeo y Julieta o como Ortega y Gasset (este creo que era uno solo), o sea que vamos a ser dos en uno, pero sin llegar a ser el misterio de la Santísima Trinidad, que esos son tres.

Fíjate si vamos a estar unidos que incluso en las etiquetas, que van a ser tu carnet de identidad, va aparecer mi nombre, bueno mas bien mi diminutivo, en donde se leerá: “contiene sulfitos”. Esto parece que se pone  porque algunos humanos pueden ser alérgicos a mi presencia y hay que avisarles.

Mira, el otro día en un foro de esos del Internet me pusieron como un trapo, vamos no había por donde cogerme, que si soy malo para su salud, que casi se muere, que si el gobierno me debería quitar del medio. Mira que gracioso el tío, pues que culpa tengo yo de que él esté mal hecho.

En fin que sea como sea, emprendemos una vida en común que esperemos sea muy provechosa.

También te puedo decir que: de mí dicen los humanos que no produzco efectos secundarios, salvo para aquellos a los que genero alergia, como el de antes, pero eso no es problema mío que más bien es un defecto de ellos. Y dicen que me oxido en su hígado o sea que pierdo mi identidad y me transformo en otro, que no viene al caso, algo así como si fuera bipolar.

Y después me echan fuera de su cuerpo cuando orinan, pero de esto te puedo contar poco porque parece ser que ya no soy yo si no mi otro yo. En fin un lío.

Las malas lenguas de estos humanos dicen que cuando me echan en agua desprendo olor a huevos podridos, y parece ser que eso es algo desagradable, pero yo digo que para gustos los colores y que cada palo aguante su vela, porque a ver si por esto del olorcito me van a crear un problema de identidad.

Te podría contar más cosas como Metabisulfito, pero estaríamos hablando de mí, y hoy el protagonista eres tú.

También te contaría cosas como Pablo Quesada, pero seguiríamos hablando de lo mismo, y te vuelvo a decir que hoy el protagonista eres tú.

Y eres tú, porque hoy es tu presentación en sociedad.

No es tu nacimiento, pues ya naciste hace unos meses, pero es el día que esta Ilustre Cofradía de la Viña y el Vino de Montilla ha elegido para saludarte y darte la bienvenida a este mundo, que aunque no corren buenos tiempos, pero como se suele decir: ...”para qué nos vamos a quejar, si nos van a dar lo mismo...”.

Y lo hacemos en este día que según el calendario, es el día de los Santos Inocentes, y no por darte una inocentada, que es como una especie de bromas pesadas que nos damos entre los humanos, sino por todo lo contrario, para ensalzar y aclamar tu Inocencia y tu limpieza de espíritu y proclamar tus virtudes.

Así que como este año me ha tocado a mí, te doy la más cordial bienvenida en nombre de todos los que año tras año hacemos posible tu nacimiento.

El próximo año te dará la bienvenida mi amigo Luis García (cofrade Lagar) al que en este momento le paso el testigo.

Y hecho el saludo me vuelvo a dirigir a esta Ilustre Cofradía y a vosotros amigas y amigos, para pediros perdón por haberos ignorado durante este periodo que espero haya sido corto, pues como alguien dijo en una ocasión, “...una charla debe tener un buen principio, un buen final y que ambas cosas estén próximas...”.

Ésta tuvo un buen principio o al menos educado, pues empecé diciendo “Buenas tardes”, Un buen final, también muy educado, pues daré las gracias y he intentado que ambas cosas estén próximas.

Muchas gracias