Antonio Gala, visto por Lorenzo Marqués

 

         Él fue el dramaturgo que puso la vida en las tablas del escenario después de haber pisado firme el escenario de la vida; él fue autor de versos clandestinos hasta que el público los transformó en best-seller; él es el articulista que llena los domingos vacíos con sus soledades sonoras, con su cadencia de escritor que se debate entre el compromiso y la intimidad. Ël, Antonio Gala, se fue de Córdoba para cantar a la Córdoba perdida. De vez en cuando viene por aquí a recoger los trozos de identidad que le corresponden. Generoso con los amigos, receloso ante las multitudes, acogedor con su público, deslumbrante siempre, ingenioso, vino a Montilla en busca de un mundo que no conocía, a beber de las tinajas de La Sierra el vino nuevo, a beber con los amigos que lo llaman por su nombre, a escuchar el rumor del invierno que nace y de la música que se diluye en la memoria. Vino a beber en su propia copa compartida, para escribir después estas palabras: "Cuanto más pequeña sea la copa más habrá de llenarse". Nombrado embajador de la Cofradía de la Viña y el Vino de Montilla y Moriles antes de ponernos en marcha para visitar la ruta de los lagares por la sierra de esta primera localidad, agradeció el nombramiento con estas palabras que ahora ven la luz para iluminar al lector en los oscuros rincones de la memoria donde aún se conservan los ecos de su voz

                                                                      Antonio López  (Cofrade Estampilla)

El Vino Divino

 

      Nombramiento de Embajador a Antonio Gala (Bodegas Alvear, 07.12.96)